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Resumen
- 01/05/2008 21:00 - 8 HORAS PARA EL TRABAJO, 8 HORAS PARA EL SUEÑO Y 8 HORAS PARA LA CASA
- 04/05/2008 13:15 - VELOCIDAD PERSONAL
- 09/05/2008 17:07 - CAFÉ CON SAL
- 13/05/2008 17:06 - AGOBIO VITAL
- 17/05/2008 10:06 - UNA DE CAL Y UNA DE ARENA
- 30/05/2008 03:30 - ¡ESTOY VIVA!
8 HORAS PARA EL TRABAJO, 8 HORAS PARA EL SUEÑO Y 8 HORAS PARA LA CASA
«Ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa» era la máxima de los movimientos obreros estadounidenses, que ya en 1829 solicitaron a la legislatura de Nueva York la jornada de ocho horas (anteriormente existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad). En 1886, el presidente de Estados Unidos Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Como la Ley no se cumplió, las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron y el 1° de mayo 200.000 trabajadores iniciaron la huelga. La prensa calificó el movimiento como «delirio de lunáticos poco patriotas».
Así que, amiguitos lunáticos, no os quejéis de las jornadas de 11 ó 12 horas -habituales en muchas grandes empresas de este nuestro país-, pues con vuestro sudor contribuís a levantar ESSPAÑA, hombre ya! Orgullosos deberíais estar.
Yo, de momento, trabajo 7 horas/día y duermo menos de 8 horas, así que debo disponer de mucho tiempo "para la casa", jeje! Ahora lo llaman así.
Feliz día del Trabajo, camaradas.
VELOCIDAD PERSONAL
Respecto al finde, no comments porque, entre otras cosas, ni siquiera he salido de verdad (sólo en plan abueli -repetido viernes y sábado, pero con diferente cía.- a tomar algo y prontito a casa).
Cuando no se sale, el tiempo se estira como el chicle y se puede dedicar a otros extraños menesteres como, por ejemplo, leer (respecto a las encuestas, ocho libros por español al año me parece una media bastante aceptable, teniendo en cuenta que hay gente a la que "lo que menos le gusta de los libros es lo negro", como me dijo uno hace poco).
En este contexto de amuermamiento findesemaniano, se cruzó en mi camino "Velocidad personal", un libro que recoge siete relatos sobre siete mujeres diferentes, escrito por Rebecca Miller (hija del gran Arthur). Sin darme casi cuenta, me lo he chupado enterito, arrastrada por una prosa ágil, imbuida de poesía y despojada de tabúes sociales.
Por el libro desfilan: Greta, una editora de libros de cocina que un buen día se da cuenta de que va a "deshacerse de su hermoso marido como de un párrafo redundante"; Delia, una mujer maltratada que, tras la última paliza, huye con sus tres hijos buscando sobrevivir; Julianne, una aspirante a poeta que vive con un ex-profesor de Universidad que podría ser su padre; Bryna, la mujer que sirve en casa de Julianne (las historias se entrecruzan, ofreciéndonos varias aristas del mismo cubo, eso me gusta); Nancy, una niña perturbada a la que le gusta ver cuánto puede estar en una habitación sin que su padre se dé cuenta; Paula, una chica embarazada de veintiún años que recoge a un autoestopista quinceañero en la carretera; y, mi prefe, Louisa, una pintora que va de amante en amante, perdiendo el control sobre su vida (uno de estos amantes, Bruno, vuelve a cruzarse en la historia de Nancy).
En fin, como dice Miller en uno de los relatos, "cada cual tiene su propia velocidad personal". Mi velocidad cronológica, me dice que justo hoy me queda un mes para los veinticinco. "Dos" mío, nunca pensé que llegaran tan pronto...
CAFÉ CON SAL
Como estoy bastante vaga y cansada de la semana (a pesar de la alegría que me dio una equivocación a mi favor en la nómina, que de momento nadie me ha reclamado), tiro de archivo y publico un poemilla que escribí hace unos tres años (o más...).
Hoy te miro frente a frente,
entre tú y yo, un café hirviendo
que no beberé.
No quiero quemarme el paladar
a tu lado,
no quiero pillarme los dedos,
si no vale la pena.
No quiero quedarme sin palabras,
pero me quedo.
Y sólo sé balbucear
porque no entiendo
dónde quedó aquella vida,
dónde festejan los muertos.
Por dónde se va al infierno,
me pregunto.
Hay que dejar propina al camarero.
No sonrías tanto, chico,
que servir cafés amargos no es jugar al dominó,
no es pillar un colocón de amor al prójimo.
Únete a la charla, amigo,
cuéntanos tu jaque al rey,
tu plan rebelde, de peón.
Inquietud y desazón.
¿Quién echó sal en tu café?
¿Quién te engañó?
Quizás una reina feroz...
Ya no hay lobos que temer,
no hay alfiles que evitar,
ni caballos que domar.
Sólo hay café.
Café con sal.
Y no hay palabras,
ni taxis al infierno,
ni propina pal camarero...
Ni azúcar para endulzar.
AGOBIO VITAL
Escribo este post sólo para decir que estos próximos días voy a tener el blog un poco abandonado: en el trabajo me meten caña y encima este finde trabajo de noches, tengo que estudiar y me agobio porque mi cabeza ya no es lo que era y se niega a almacenar información que sabe por experiencia que luego no va a utilizar.
Cuanto menos tiempo tengo, más pienso en todo lo que tengo por hacer: reservar el curso de inglés, comprar esto o aquello, quedar con no sé quién, ver tal peli, devolver los libros prestados a la biblioteca, buscar un hueco este verano para viajar a Mallorca... Aaaaah! ¿Por qué no sé priorizar?
Soy una evaporada vital. Quiero tener algo de eso que llaman "sentido práctico", pero no lo encuentro.
Sólo me queda el consuelo de saber que el jueves veré todo con otros ojos.
Gafas nuevas, mirada nueva, jeje. 
UNA DE CAL Y UNA DE ARENA
Desenpolvando mis escritos de dieciochoañera, me encuentro con esto:
SAUCES, PERROS Y AUSENCIA
Sauces que cantan mentiras,
perros que sienten ausencias,
sueños que mienten al viento,
sones prohibidos, miedo.
Calles que no tienen nombre,
madrugadas sin crepúsculo,
silencio de labios partidos,
copas de cristales rotos.
Palabras que inventan verdades,
susurros que gritan lamentos,
niños que nunca despiertan,
cunas donde duerme el viejo.
El viejo del sueño eterno,
el joven del sueño roto,
el niño que vive el presente
y yo, que vivo en tus ojos.
MI REALIDAD Sé que tu realidad no es la mía, que no entiendes mis suspiros, ni mis risas a destiempo, ni mi abrumador silencio que habla solo. Sé que divago demasiado, que me pierden mis remordimientos, mi feroz existencialismo, la noche oscura y tu mirada. Sé que tú tampoco entiendes la vida, siempre difusa, siempre inabarcable, siempre demasiado complicada para nosotros. Seguiremos desentrañando los entresijos de la pequeña magui... jeje.
¡ESTOY VIVA!
Después de varios días de abandono del blog, he vuelto! Concretamente, acabo de volver del Casco y dentro de menos de tres horas sonará el despertador e iniciaré un nuevo día, una nueva rutina. Llevo varios vozkas encima y no sé si dentro de unas horas sabré mantener el tipo. Pero ha merecido la pena. La buena conversación siempre merece la pena. Los reencuentros también. Además, el taxista, José Luis, me ha dado su número de teléfono, tras contarle mi vida... Cómo se flipa la gente. Y yo también, un poco. Feliz Hank Over, jeje. Me voy a la cuca. Mañana másss (más crónicas y más coherencia, lo prometo).
