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Resumen
- 02/12/2008 03:05 - ¡¡ÑA ÑE ÑI ÑO ÑU, COÑO!!
- 10/12/2008 02:33 - LLORAR DE FRAC, DE FLATO, DE FLACURA
- 16/12/2008 00:55 - DEL ESPÍRITU NAVIDEÑO Y OTRAS MILONGAS
- 18/12/2008 01:51 - TRABAJO vs. DIGNIDAD
- 26/12/2008 02:24 - AMIGOS INVISIBLES
- 29/12/2008 01:29 - PENSAMIENTO PARANOICO-CRÍTICO
¡¡ÑA ÑE ÑI ÑO ÑU, COÑO!!
ÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑÑ
Hala, ¡¡qué ancha me he quedado!!!!!
Pues eso, que ya estoy otra vez en MaÑoland.
Ya he vuelto al trabajo, a los compaÑeros, al día al día...
Como dice el Gran Benedetti:
"Una cosa es el exilio y otra cosa es el éxodo. En el exilio lo ponen a uno de patitas en la frontera y el expulsado se va con su nostalgia a cuestas en busca de otra tierra, otros sabores, otra razón de ser. En el éxodo, en cambio, es uno el que se arranca, el que quiere ser otro.
¿Volveremos? Al menos los pájaros vuelven, o sea que tendremos que aprender a volar.
Bajo esta luna o bajo aquella, el beso de aquí se parece al de allá. ¿Volveremos? Habrá que regar con sentimientos las ganas de volver, cada una en su maceta."
LLORAR DE FRAC, DE FLATO, DE FLACURA
Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando. Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar. Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca. Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día! Qué sano es llorar la vida, de vez en cuando. Ayer me dio por ésas y estuve un buen rato llorándola con la nariz, con las rodillas, con los huesos, con la memoria, con las arrugas de las manos, con las pupilas, con las ganas, con la sal en el café, con el cuerpo y el temblor en tu barbilla. Y qué bonito lo dice Oliverio Girondo. Al fin, llorar de frac, de flato, de flacura.
DEL ESPÍRITU NAVIDEÑO Y OTRAS MILONGAS
Resulta que la semana que viene es Navidad. Que la semana siguiente, Nochevieja. Que las calles se llenan de luces, que nuestro gaznate se llena de turrones y mantecados, que algunos "vuelven a casa, vuelveeen" y llenan la casa de recuerdos, que todos nos obligamos a hacer balance del año y a llenar la agenda 2009 de nuevos propósitos bienintencionados y no por ello más factibles. No escarmentamos.
Dicen que el índice de depresión aumenta en España un 40% en estas fechas.
Yo sigo igual, espíritu navideño inexistente, cansada de trabajar, con ganas -léase "necesidad"- de descansar, de tumbarme en el sofá a ver la tele en pijama. Algún bodrio de sobremesa o similares, que me dé ideas para escribir, argumentos que desfigurar en un papel. Hacer papiroflexia o mirar por la ventana. Mirar los ojos de los niños en el parque. O retomar el libro prestado que llevo entre manos desde hace un tiempo y que voy leyendo a trompicones en los descansos del trabajo, en el autobús o en el baño.
Tengo bastante olvidado el Plan General Contable y no tengo muchas ganas de releerlo para elaborar la Cuenta de P y G de este año escurridizo cuyos últimas migajas rebañamos. Además, los villancicos de fondo no me dejan concentrarme.
Ro-po-po-pon
Ro-po-po-pon
Ro-po-po-pon
Maldito Raphael.
Lo dicho, que no escarmentamos.
TRABAJO vs. DIGNIDAD
Antes, los abuelos solían decir que "el trabajo dignifica", las abuelas recomendaban a sus nietas que buscasen "un marido trabajador". "Y limpio", la limpieza era considerada una virtud a destacar (cuando algo es catalogado como virtud es porque no abunda en demasía, seguramente el abuelo que prodigaba las bondades del trabajo era un guarro y esa alergia al H2O -que alegaba tener- era sufrida por su resignada cónyuge "hasta que la muerte les separase").
A día de hoy, llevo 17 días trabajando sin parar, sin un p--- día libre de descanso y, aunque me ducho a diario -soy chica virtuosa-, doy fe de que el trabajo no dignifica, sino que fatiga, hastía, embota la mente y pone de mala hostia (me he propuesto evitar un taco de cada dos que pretendo decir, así que aquí tocaba).
¿Qué tendrá que ver el trabajo con la dignidad?, ¿las churras con las merinas?, ¿la velocidad con el tocino?, ¿el sexo con el amor? Pues nada. Que no nos vendan la moto.
Lo que dignifica es hacer lo que te gusta, disfrutar de los lugares, de las gentes, de la comida, de una peli, de un libro, de un pijama en un sofá y un programa basura y una taza de leche con galletas Digestive... y el trabajo, en su justa medida.
Menos mal que ya sólo me quedan dos días para acabar con esta cadena de curro sin fin. El viernes, cenuki de empresa, con amigo invisible incluido. Mañana iré a comprarlo... pero que difícil es comprar algo con un presupuesto preestablecido de 5 ó 6 euros. Hoy preguntaban los compañeros: "Oye, ¿pero lo vais a hacer en plan serio o en plan gag?". Creo que, con 5 euros, hablar de seriedad es igual que hablar de trabajo y dignidad.
Ahora sólo pienso en el finde. Y en descansar. Y en fiestear. Y en dignificarme. Así. De este modo. A mí manera.
AMIGOS INVISIBLES
A pesar de haberme jugado una fortuna en lotería, no me ha tocado ni la postura. Sin embargo, he pasado ya por dos amigos invisibles (uno de empresa y otro amiguil) y aún me queda un tercero. Creo que es el año que en más "amigos invisibles" me he metido. En fin, todo sea por empezar bien el 2009. A todos nos gusta que nos regalen (aunque, como decía Cortázar, cuando te regalan ciertas cosas, tú eres el regalado).
Tengo ganas de Nochevieja, de copear en compañía, de que los invisibles se dejen ver y, ya que nos reunimos, demos un poco el cante.
Feliz Navipeich, amiguitos.
(aunque mañana trabajo, como buena pringada woman que soy)
PENSAMIENTO PARANOICO-CRÍTICO
Anoche fuimos a cenar a Barrio Sur, un restaurante pequeñito, pero no por ello menos agradable, cercano al Casco Viejo. Cenamos bastante bien y a mejor precio. Y se habló un poco de todo: de libros, conjuras, necios, mechas demasiado rubias (las mías), nochevieja, embarazos imaginarios-imposibles y noruegos vs. españoles (este tema dio mucho de sí a lo largo de la noche). Entre bocado y alegato, cayeron dos cervezas y un café con ron que puso la guinda a la cena y a tanto debate amiguil.
Luego al Foro, ese bar de ultras del Zaragoza siempre tan concurrido, tan escasamente higiénico, tan lleno de adolescentes locos por pillarse un ciego en el menor tiempo posible. Nosotros ya no tenemos edad para pelearnos por pillar sitio en la barra con niños de dieciséis, pero es una tradición chupitear allí antes de encaminarnos a la zona de bares. Así que cayeron un par de chupitos. Y por el camino hacia el Casco, una jarra de sangría compartida entre tres.
Después, Cucaracha y dos "machacaos" para cuatro personas. Y ya en la Tremenda y de individual: otra cerveza, dos vozkas con limón y un Mangaroca con lima (ya que, como me temía, no había piña). Yo no acostumbro a beber mariconadas como esta última, pero como pretendía compartir la copa, accedí a ello gustosamente.
Al final, me dejé una pasta en bebercio (mucho más que en la cena). Y es que a mí, está visto, vale más comprarme un traje que invitarme a copas.
Con semejante ingesta alcohólica, la crónica de la resaca dominguera estaba más que anunciada. Pero no. Esta mañana me he levantado como una rosa, oye. Aún me han quedado ganas de ver Babaouo, esa peli surrealista que tenía pendiente, dirigida por Manuel Cussó-Ferrer y basada en la obra de Salvador Dalí. Y os aseguro que hace falta un par para verla porque es rara de narices.
Al fin, todos tenemos derecho a la paranoia. Yo también mendigo, a veces, -porque la necesito- mi ración de pensamiento paranoico-crítico.
