Blogia
ungradodelibertad

poemas

NOVIEMBRE

Vuelvo ahora de tomar unas copillas con tres amigas, y ya estamos en noviembre, mes de tránsito al invierno. Desenredo los recuerdos y publico un poemilla que escribí con dieciocho noviembres... ha llovido bastante desde entonces.

 

Esta tarde siento noviembre

en cada suspiro, en cada ausencia;

siento noviembre en la sombra

silenciosa del otoño.

 

Ahora recuerdo despacio

un presente que fue mío

y las hojas en la acera

murmuran un tiempo roto.

 

Castañeras en la esquina,

música gastada, sueño,

nubes bajas, sol distante

y una vida en línea recta.

 

Brisas trae mi soledad

que suspira en los tejados,

ajada por viento y aire,

suavizada por los días.

 

Los gatos de la memoria

comen restos de un pasado,

espinas que fueron horas

de ferias y juventud.

 

Hoy noviembre ha dibujado

su contorno en mi ventana,

humo gris de chimenea

y una huella en el asfalto.

 

Tantos pasos en la tarde

y una senda inacabada,

noviembre será el camino

para alcanzar el invierno.

 

Todavía quedan días....

Todavía queda tiempo...

 

UNA DE CAL Y UNA DE ARENA

Desenpolvando mis escritos de dieciochoañera, me encuentro con esto:

SAUCES, PERROS Y AUSENCIA

 

Sauces que cantan mentiras,

perros que sienten ausencias,

sueños que mienten al viento,

sones prohibidos, miedo.

Calles que no tienen nombre,

madrugadas sin crepúsculo,

silencio de labios partidos,

copas de cristales rotos.

 

Palabras que inventan verdades,

susurros que gritan lamentos,

niños que nunca despiertan,

cunas donde duerme el viejo.

 

El viejo del sueño eterno,

el joven del sueño roto,

el niño que vive el presente

y yo, que vivo en tus ojos.

 

 

MI REALIDAD

 

Sé que tu realidad no es la mía,

que no entiendes mis suspiros,

ni mis risas a destiempo,

ni mi abrumador silencio

que habla solo.

 

Sé que divago demasiado,

que me pierden mis remordimientos,

mi feroz existencialismo,

la noche oscura

y tu mirada.

 

Sé que tú tampoco entiendes la vida,

siempre difusa,

siempre inabarcable,

siempre demasiado complicada

para nosotros.

Seguiremos desentrañando los entresijos de la pequeña magui... jeje.

 

 

 

CAFÉ CON SAL

Como estoy bastante vaga y cansada de la semana (a pesar de la alegría que me dio una equivocación a mi favor en la nómina, que de momento nadie me ha reclamado), tiro de archivo y publico un poemilla que escribí hace unos tres años (o más...).

Hoy te miro frente a frente,

entre tú y yo, un café hirviendo

que no beberé.

No quiero quemarme el paladar

a tu lado,

no quiero pillarme los dedos,

si no vale la pena. 

No quiero quedarme sin palabras,

pero me quedo.

Y sólo sé balbucear

porque no entiendo

dónde quedó aquella vida,

dónde festejan los muertos.

Por dónde se va al infierno,

me pregunto.

Hay que dejar propina al camarero.

No sonrías tanto, chico,

que servir cafés amargos no es jugar al dominó,

no es pillar un colocón de amor al prójimo.

Únete a la charla, amigo,

cuéntanos tu jaque al rey,

tu plan rebelde, de peón.

Inquietud y desazón.

¿Quién echó sal en tu café?

¿Quién te engañó?

Quizás una reina feroz... 

Ya no hay lobos que temer,

no hay alfiles que evitar,

ni caballos que domar.

Sólo hay café.

Café con sal. 

Y no hay palabras,

ni taxis al infierno,

ni propina pal camarero...

Ni azúcar para endulzar.

HIPÓTESIS ALTERNATIVA

HIPÓTESIS ALTERNATIVA

Camino las aceras y las hago mías,

un reloj me alerta de la ajenidad de mi paso,

la gente mira al suelo, busca espejos,

busca un lugar donde enterrar su rabia.

Yo camino las aceras y mis rutinas,

así constantemente y viceversa.

Camino las aceras que me hacen suya,

cobran vida a las siete menos cuarto,

bostezan y me absorben y me involucran.

No saben de la casualidad de mi paso.

Preocúpanme el futuro y sus desafíos,

llegar tarde a los sitios -o al trabajo-,

la tarde de los domingos y sus tristezas,

la incertidumbre que piso, mi propio engaño.

HIPÓTESIS NULA

Buscar la norma, la raíz, la causa,

revolver la certeza con la duda.

Suprimir las letras de las palabras,

abolirlas. 

Decirlo todo, intuirlo todo,

abarcar la vida en los silencios.

Suplantar al mimo –en vulgar catarsis-,

adueñarse de su alma

y sus aplausos. 

Desafiar al dogma, intimidarle,

hacer que tiemble como un niño mudo.

Asomarse al abismo. Qué ves.

Los teoremas que me enseñaron.

Y sentir el vértigo.