EL ROSARIO DE LA AURORA
Cuando se mezclan amigos, malentendidos y alcohol, el resultado puede acabar como el rosario de la Aurora. La Aurora, esa tipa que aparece con su rosario (esperamos que no sea tan macabro como el de Valderrama, construido a base de piños, por muy blancos que éstos sean), cuando nadie ha requerido su presencia. La Aurora, esa vieja beata que espera a que se prenda la mecha para saltar con sus reproches rancios, rumiados en la garganta del tiempo que desgasta. La Aurora, que a veces se aparece como los fantasmas.
Y luego desaparece. Y te deja como la riada, pensando qué ha pasado, en qué momento se ha disparado el gatillo de las acusaciones indebidas.
Y luego recapacitas. Y en eso estamos.